piaf dance from javiermirandaluque on Vimeo.
¿Cuántas bandas sonoras diversas soporta una misma coreografía? Este videodance ejemplifica una intervención dadá, merced a Edith Piaf. Al igual que ella, no nos arrepentimos de nada.
piaf dance from javiermirandaluque on Vimeo.
¿Cuántas bandas sonoras diversas soporta una misma coreografía? Este videodance ejemplifica una intervención dadá, merced a Edith Piaf. Al igual que ella, no nos arrepentimos de nada.
Disertaciones aparte (o sea, certamen de flatulencias teóricas aparte), facebook es, pésele a quien le pese, la plataforma o formato donde cada quien "gotea", en tiempo real, su propia micro-auto-biografía con el valor agregado de poder compartir links, videos y fotografías, además del feedback, la réplica interactiva. Y ello, más allá de purismos, ortodoxias y exquisiteces vanas, va "salpicando" (tipo Pollock) una suerte de feroz narrativa-web variopinta, inkless, fragmentaria, instintiva e instantánea, exenta de burocracias editoriales. Así, cada facebookeador (¿facebook-lector, facebook-reader, facebook-autor, facebook-emisor, facebook-receptor, facebook-usuario, facebook-consumidor?) decidirá qué ¿ver, encarar, "to face"? y qué emitir u omitir.
Curioseando en el extreme tracking que tengo habilitado en este blog, pues habitualmente encuentro visitas que me llegan buscando en Google a "Nina Hagen en Venezuela". Tales "searchs" los catapultan a uno de mis primeros posts al que se puede acceder AQUÍ y a este otro más reciente que nos "masscult-uteriza" con la otra cara de la moneda de la Hagen, justo ALLÁ. En todo caso, en una y otra NINA, pues sigue prevaleciendo la contundencia de su voz irrevocable.Maldita web: cibernovela from javiermirandaluque on Vimeo.
Internet se ha convertido en la vanguardia más salvaje de interacción humana. Y es que el ciberespacio genera una nueva forma de estar juntos, burlando todas las fronteras de sexo, edad, profesión y ubicación geográfica. ¿Ficción, autoengaño, juego de roles, suplantación de personalidad? En su propia modalidad, la red entreteje su maraña en torno a la soledad y pasiones del individuo seducido por una tecnología que se instaló entre nosotros para quedarse. Con su cuerpo de múltiples opciones, personalizadas según las preferencias de cada usuario, ©MALDITA WEB, escrita por Javier Miranda-Luque, prodiga placer digital, orgiástico, anónimo e instantáneo. “¿Dios existe en red?”, se pregunta uno de los personajes de esta cibernovela que se asoma con impudicia a los e-mails y salones de chateo, desnudando a los internautas. No en vano, la web es el escenario donde se viene escribiendo este jardín de las delicias obscenamente contemporáneo.
$alinger es la Greta sin Garbo de la narrativa. La gran pregunta (corrosiva, sí, incisiva, sí, maledicente) es si, efectivamente, ha seguido escribiendo. ¿Escribir para no publicar, así, con tamaña displicencia? Yo no me lo creo. Me suena a tremendismo, a bluf.En fin, que ya nos enteraremos cuando el old Salinger (añejado cual whisky centenario) fallezca y comiencen a aparecer –con virulencia web– montones de manuscritos groseramente inéditos. Los mejores serán aquellos apócrifos, tiernamente manufacturados por legiones de "escritores negros" (ghost writers in deep). Su leyenda negra susurra que $alinger desayuna sus propias micciones (urgentes ficciones incontinentes, my own private DRAE dixit) y de allí surge su puñetera longevidad recalcitrante.
Ya van 3 años desde la publicación de mi breve comedia teatral CAPACIDAD MÁXIMA. En enero 2007 abrí un blog con el propósito de iniciar una cibercampaña de mercadeo viral que en la actualidad supera las cinco mil visitas. Desde entonces, el libro está disponible en las LIBRERÍAS DEL SUR, aunque ignoro absolutamente las cifras de venta. Por lo que a mí respecta, Ernesto y Pacífica siguen atrapados en el ascensor relatándose la vida y milagros de variopintos personajes referenciales. ¿Cuándo se concretará la versión en cortometraje?
Frida: ya escucho tu carcajada ante tanto masscult post ultratumba. Que si este auto-retrato es obra tuya, que si no lo es, que si es copia, clon, remedo, homenaje, tributo, recreación, estafa apócrifa e inédita. Que se joda toda esa tribu que sobrevive a tu costa, a expensas de tu memoria. Esos malditos exégetas de jetas babeantes, dizque "expertos en frida kahlo", que se mueren en vida por cifrar tu obra, catalogarla, codificarla, decodificarla, banalizarla, saquearla, subastarla y diseccionarla. Solamente por incordiar a tanto maleante de arte, pues yo deseo que jamás se llegue a conocer la mera verdad del asunto, en aras de que se debata eternamente la jauría mercadotécnica entre sucesivas montañas de incertidumbre y charlatanería vociferante.
Esta película es una auténtica gozada que me apetece compartir aquí (al menos, sus nueve minutos iniciales que se regodean en el "american nightmare" que adoraba aquel narrador icónico espléndido que fue Robert Altman).
Posteriormente a este tremendo film, tanto a Shelley Duvall como a Sissy Spacek las anatemizaron con personajillos tales como la novia de Popeye y Carrie, respectivamente.
El periodista español Enrique Meneses apologiza los cambios que ha supuesto pasar del facsímil a la imprenta y, ahora (este espléndido tiempo en presente continuo), al e-book y la literatura web. A quien le interese, pues puede acceder al breve texto completo AQUÍ. ¡Malditos cibersaurios que lo talan todo!
Nuestra literatura padece de "logorrea", esa profusión compulsiva a adosar palabras parasitarias: garrapatas verbales entregadas al vicio del circunloquio gratuito, la frase ampulosa, el gesto prescindible, la reiteración tipográfica que tala selvas y derrocha hasta la tinta del calamar ajeno a tales menesteres, amén de la hemorragia cibernética.
Los miembros de la caterva de amigos fundamos un movimiento poético mentado “Con el pie en la licuadora”, que produjo bizarras películas en super-8 y una gozadera cogeculística divina. Una noche se nos metió en la cabeza la idea de asaltar la estación de gasolina de Chuao, que se la pasaba abierta de madrugada, con un solo bombero de guardia. La hazaña se redujo a irnos sin pagar el tanque full de 95 octanos. La utopía del viaje en conjunto a Europa seguiría rondándonos, sin concretarse. No salgo en la UCV ni en la UCAB. No obtengo la Gran Mariscal. Egreso años después del instituto técnico superior universitario de seguros, con mi título en Ciencias Actuariales. Jamás he ejercido.
Perdónenme el flash back, pero me siento obligado a acotar que los precursores de Difusora fueron radio Aeropuerto, donde están sucediendo las cosas, con su Kung fu de noticias en el que Pedro León Zapata dibujaba sus caricaturas sobre las ondas hertzianas, en adición a canciones decentes porque, en radio, la música marca el estilo. Radio Caracas tenía el blues trasnochado de Rogelio Lezama con su estertor de camionero. También sintonizábamos radio Trece, el sitio seguro, con Iván Loscher y Corina Castro, a dúo, desayunando su café con letras o a Corina, íntima, en su nocturno oasis metropolitano. No menos, al loco de Don Casale pegando gritos en las tardes. Era la época resplandeciente de Quincy Jones (antes de venderse y casarse con Natasha Kinski), Noel Pointer y Jean Luc Ponty. Música de sonoridades complejas y ambiciosísimas.
Piso Caracas y se me agolpan alrededor todos los sonidos, todos los sabores, todas las imágenes, saturándome. Poliedro; teleférico; Montalbán; los tacos de pollo, queso y guacamoles del taquero de Santa Paula a quien perseguimos por la zona industrial de Los Ruices hasta que compró su local en el centro comercial Santa Sofía; autocines del Cafetal; la vuelta en redondo a Caracas por la Cota Mil, la autopista del este, avenida Bolívar, la Crema Paraíso de San Bernardino y de nuevo la Cota; con la banda sonora permanente de The Jade Warrior (el guerrero que jode, como le decíamos); Jethro Tull y sus songs from the wood; Ten Years After; Peter Frampton; Yes; el Génesis de Peter Gabriel; Camel. Arturo Camero sonaba tema tras tema de Tangerine Dreams en su música sin parámetros por Radiodifusora Venezuela, YVKC, a-eme siete noventa, la alternativa. También nos vacilábamos, en esta misma amplitud modulada, la nota erotizante de Marisela Bonilla, una de las pocas y auténticas discjocketas o la tan apropiada voz nasal de Gian Visconti anunciando a la banda nacional de la misma gente con su arrechera y su lluvia.
¿Cuál cobertura mediática se le dará al fallecimiento de la coreógrafa alemana Pina Bausch: el 1% de la muerte de Michael Jackson o ni siquiera eso; sintomático, no? ¿escatología funeraria? ¿tanatofilia masscult y carroñera o cutrez marujera pura y dura? ¿coprofagia lacrimógena? Cada quien con sus deudos, pues. Ah, men.
Miranda, mirándonos from javiermirandaluque on Vimeo.
¿Quiénes observan a quiénes: nosotros a las obras de arte o ellas a nosotros? ¿Existe una mirada dual, bidireccional, que resulta recíproca? Este fotovideo recoge una visita familiar a la nueva sede de la Galería de Arte Nacional en Caracas. Full subjetividad, of course.
Walt Whitman: videosong of himself from javiermirandaluque on Vimeo.
Celebramos el cumpleaños 190 de Walt Whitman, poeta citado y recitado cientos de millones de veces a nivel planetario. He aquí un "Canto a sí mismo", un videosong of himself: "soy la salud de tu cuerpo y me filtro en tu sangre y la restauro" (traducción de León Felipe, que no de Borges).